OPINIÓN

Si no estás en Instagram, no puedes pasar

Posted by Sara Sanz Aldea

Seguramente conozcáis la canción «Zapatillas» de El Canto del Loco. Esa en la que se dice que si no estás en lista, no puedes pasar.

Pues bien, si eres artista y quieres ilustrar un libro, quédate con esa copla, porque si no estás en la lista de artistas con mayor número de seguidores en Instagram, lo más probable es que ninguna editorial te haga pasar.

Este mensaje es contradictorio en un mercado que por un lado exige que el mérito y la capacidad para ser seleccionado para un trabajo sean la calidad técnica, la originalidad y la madurez conceptual, y que por otro lado inadmite a candidatos con estas competencias por un déficit mediático de popularidad en la opinión pública online.

En la práctica, el mérito y la capacidad parecen estar en la habilidad para captar a la mayor cuota de audiencia virtual, porque asegura una rentabilidad en las ventas de libros de las editoriales poner a su disposición un gran número de clientes potenciales. Si le gusta a la gente, es bueno, y con esta premisa se firman los contratos. No hay riesgo, se trabaja sobre seguro y todos tan contentos, salvo el cliente minoritario que siempre está al acecho de nuevas voces independientes que se desmarquen de la tendencia habitual y aporten un plus de reflexión a la sociedad.

La importancia de las redes sociales es de tal magnitud para maximizar beneficios económicos que llega incluso a excepcionar la obligación de disponer de titulación profesional para desempeñar un empleo. O eso al menos vemos en la serie de Netflix «The Bold Type», dirigida a público juvenil, cuando se contrata a una experta en redes sociales carente de estudios superiores por su elevado número de seguidores. Si hace bien su trabajo y maximiza el beneficio de la empresa, es indiferente la titulación que posea, como si un título fuera un papel que se obtiene rápido y sin esfuerzo ni aprendizaje detrás y no tuviera como fin la habilitación profesional.

Un statu quo discriminatorio que claramente excluye al creador que se dedica exclusivamente a la creación y no a publicitar al mismo tiempo sus trabajos en redes sociales. Jamás llegará a oídos de una editorial su trabajo, porque no está en el circuito digital y su marca personal está fuera del radar del empleador.

¿Qué hacer con esta brecha digital que invisibiliza a parte del talento creativo? ¿Está el afán de lucro y la minimización de riesgos empresariales eclipsando a la originalidad y acabando con la heterogeneidad?

Espera, llaman a la puerta. No, lo siento. Si no estás en Instagram, no puedes pasar.

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