OPINIÓN

Pierdo, luego existo

Posted by Sara Sanz Aldea

Para Descartes la prueba de la propia existencia era poder pensar. Para los artistas emergentes lo es poder perder oportunidades de negocio en el mercado del arte. Como decía ABBA en la canción The Winner takes it all: «El ganador se lo lleva todo. El perdedor debe rendirse. Los espectadores de la función, se mantienen al margen».

Esta división entre ganadores y perdedores es propia de las competiciones, y en el arte deriva de la existencia de dos tipos de mercado: el primario, compuesto por obras de recién creación, y el secundario, formado por obras más antiguas.

Las obras de arte son productos visuales, y eso conduce a los artistas a competir por la visibilidad, porque ésta es la manera que tienen de llegar a los coleccionistas de arte y de revalorizar los frutos de su trabajo. Impera tanto el componente subjetivo en la tasación de las obras de arte, que dentro del mismo mercado conviven artistas multimillonarios con artistas en situación de vulnerabilidad.

La Ley de la oferta y de la demanda resulta determinante en el valor de las obras de arte. Si muchos quieren una obra única en el mundo y solo uno puede adquirirla, el precio se dispara. Si, por el contrario, pocos quieren una obra, el precio cae. Esta pugna por la compra de obras de arte se aprecia muy bien en las subastas. El ganador se lo lleva todo y el perdedor debe rendirse.

Los artistas emergentes son los perdedores de esta competición, porque se les niega el acceso a las fuentes de riqueza, como son las plataformas expositivas, de venta y de comunicación.

«Pierdo, luego existo», piensan los artistas emergentes mientras se cierra el telón de la función.

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