Mamá, quiero ser artista

Estas cuatro palabras tuvo el valor de pronunciar Concha Velasco en la canción en la que habla con entusiasmo de llegar hasta el final con su vocación de ser artista y de pasar un martirio

Estas cuatro palabras tuvo el valor de pronunciar Concha Velasco en la canción en la que habla con entusiasmo de llegar hasta el final con su vocación de ser artista y de pasar un martirio por su fe en una profesión que emociona y al mismo tiempo desespera a los protagonistas.

Ser artista en España no es precisamente un camino de rosas, sino más bien de espinas. Se comienza siendo invisible en una sociedad en la que solo una minoría valora el arte y resulta sumamente difícil recibir apoyo tanto para mostrar al público los trabajos artísticos como para que se tome en serio la decisión de dedicarse a una carrera artística.

Lo más probable es que te pregunten si estás seguro de ello y que tú mismo te marques un plazo para hacer balance de ingresos y de gastos y analizar así la rentabilidad de esta profesión tan inestable.

En el caso de que no lo consideres viable como trabajo, el arte quedará relegado a una afición y tu papel de artista se verá desplazado a un segundo plano. Te conformarás con participar en exposiciones colectivas esporádicas, en concursos de ilustración puntuales y en coloquios de artistas como espectador.

Pero entonces recordarás la afirmación que le hiciste a tu madre y es que realmente quieres ser artista y no te basta con un papel secundario, porque lo que quieres es ser protagonista; no te basta con exponer con otros artistas de vez en cuando, porque quieres exponer tus obras individualmente y con mucha frecuencia por todo el mundo, quieres ganar todos los concursos de ilustración que se convoquen y quieres ser ponente en todos los coloquios de arte que se organicen.

Quieres vivir del arte y no del aire, quieres hacer de tu sueño una realidad y de tu pasión tu medio de vida. No te conformas con lo que tienes y vas a luchar por superarte hasta lograr tu objetivo de ser artista.

Y es que hay dos clases de gente, nada más. Los artistas y todos los demás.

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