OPINIÓN

Los jóvenes en el siglo XXI: retos y oportunidades

Posted by Sara Sanz Aldea

DERECHO

«Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar no lloro, y a veces lloro sin querer»

Rubén Darío

La palabra joven conlleva ya una comparación, que opera en perjuicio del pleno desarrollo de las consideradas personas de poca edad. De poca edad para conseguir un trabajo bien remunerado, de poca edad para que la opinión personal tenga relevancia en la vida pública, de poca edad para disponer de estabilidad socioeconómica y laboral. Sin embargo, también es una oportunidad, porque tener poca edad significa que aún hay por delante mucho tiempo para vivir, disfrutar y desarrollarse como persona y como profesional.

Los jóvenes del siglo XXI se caracterizan por su pasión por las tecnologías de la información y de la comunicación (TICS), que emplean para relacionarse y empoderarse, y por estar muy sensibilizados con el cambio climático y la protección del medio ambiente, a través de prácticas sostenibles como el reciclaje y el uso de vehículos eléctricos.

Los artículos 165 y 166 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE) constituyen la base de cualquier actuación de la Unión en el ámbito de la juventud. España forma parte de la Unión Europea desde 1986, organización que dispone de varios instrumentos orientados a mejorar la calidad de vida de los jóvenes europeos, tales como la Estrategia de la Unión Europea para la Juventud 2019-2027, el Programa Erasmus 2021-2027, la Garantía Juvenil y el Portal Europeo de Juventud.

Sin embargo, la política de juventud es de ámbito nacional y es por ello que el Estado español dispone de una prolija normativa legal y reglamentaria, nacional y autonómica, que acompañada de Planes Integrales de Juventud, pretende facilitar la participación e integración de los jóvenes en la sociedad. Dos instituciones son las que destacan en el ámbito de juventud: el Consejo de la Juventud de España y el Instituto de la Juventud de España (INJUVE), ambos dependientes del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

En la actualidad, los jóvenes se enfrentan a problemas que se han visto agudizados por la crisis económico-financiera de 2008, que elevó la tasa de desempleo juvenil en su peor año, el 2013, hasta el 55% según la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE). Esta situación originó una masiva «fuga de cerebros» al exterior en busca de mejores condiciones de vida. Perfiles altamente cualificados se tratan de rescatar hoy a través del Plan de Retorno a España del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad social y del Plan de Choque por el Empleo Joven 2019-2021, que lucha contra la precariedad laboral.

Otra preocupación con respecto a la juventud es su escasa presencia en las Administraciones Públicas, en las que tan solo un 7% tiene menos de 30 años, y su reducido porcentaje en la pirámide de población, pues en España únicamente existen 7 millones de jóvenes de entre 15 y 30 años.

Asimismo, otra dificultad por la que atraviesan los jóvenes en un mundo cada vez más complejo y cambiante es el acceso a la vivienda. Según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España solo 1 de cada 5 jóvenes (un 19%) está emancipado, empleando el 90% de su sueldo en el pago de un alquiler que de media es de 862 euros al mes.

Por todo lo anterior, si tuviera que enumerar en cinco grandes bloques las necesidades de los jóvenes del siglo XXI para progresar, serían los siguientes:

1. RECURSOS económicos: empleo, becas, ayudas y subvenciones.
2. PUBLICIDAD de sus iniciativas: difusión en redes sociales y aparición en medios de comunicación.
3. COMPROMISO en la colaboración: convenios de colaboración y contratos de patrocinio de sus actividades.
4. Oportunidades de PARTICIPACIÓN: eventos culturales, paneles de discusión y jornadas divulgativas.
5. RECONOCIMIENTO de su labor: premios y concursos de proyectos.

Como conclusión, cabe resaltar que el gran desafío al que se enfrenta la juventud del siglo XXI es el acceso a una educación ligada a un empleo digno y a una vivienda que posibilite el ahorro para realizar sus propias inversiones.

Según el artículo 48 de la Constitución española, los poderes públicos promoverán las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural. Por eso, cabe esperar que las políticas de juventud sean transversales y se incluyan como prioridad dentro de las estrategias de los gobiernos multinivel, contribuyendo a reducir la desafección política de los jóvenes y a maximizar su capacidad para generar riqueza, logrando su pleno desarrollo antes de que dejen de ser considerados personas de poca edad.

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