OPINIÓN

Las malas buenas prácticas

Posted by Sara Sanz Aldea

Está muy de moda hablar de buenas prácticas en el mercado del arte, pero lo cierto es que de buenas no tienen nada, porque una buena práctica jamás podrá tener el mismo valor que una buena norma. No deja de ser una mera recomendación que no solo no es obligatorio cumplir, sino que no tiene ninguna consecuencia incumplirla.

El mercado del arte en España está ampliamente desregulado. Apenas hay normas y las que hay favorecen descaradamente a una de las partes contratantes. No hay costumbre de redactar contratos, ni de establecer procedimientos administrativos con todas las garantías, y lo más preocupante de todo, es que nadie reclama una mayor igualdad, una mayor transparencia y una mayor participación, porque a los que podrían hacerlo, no les interesa usar su posición de privilegio para defender esta postura altruista en favor del interés general.

Tienen miedo a perder poder en el mercado del arte si se regula con normas que lo limiten en una selva en la que son los reyes. No desean que haya mayor igualdad, porque gracias a la desigualdad, mandan más. No desean que haya una mayor transparencia, porque así controlan todo mejor. Y no desean que haya una mayor participación, porque así obtienen más beneficio.

Las buenas prácticas son el placebo de los ignorantes, que piensan equivocadamente que no hace falta obligar a las personas a no aprovecharse de su situación de poder, que piensan que los derechos se hacen efectivos por sí solos y que cualquiera puede conseguir todo aquello que se proponga aunque el marco jurídico sea un campo de minas para que no logre sus objetivos.

Lo ideal sería empezar a pensar en las buenas normas que harán que las buenas prácticas se queden adornando bonitos cuadernos de colores en lugar de revestir las propuestas institucionales.

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