OPINIÓN

La prostitución del arte

Posted by Sara Sanz Aldea

Coleccionar arte está de moda y si no que se lo digan a las grandes empresas que están detrás de la reproducción masiva de obras de arte de autores desconocidos a bajo coste en un fenómeno de economía de escala que maximiza beneficios económicos y que ofrece al consumidor una amplia gama de obras de arte a un precio muy reducido.

Por menos de diez euros, puedes tener un cuadro listo para colgar en tu pared favorita. No es un original, pero a quién le importa. Algunos dirán que es una manera de democratizar el arte, de hacer que llegue a todas las casas, que todos los bolsillos puedan permitírselo y bla, bla, bla. Pero lo cierto es que se trata de una corriente comercial dañina que minusvalora el arte y lo relega a la categoría de copia barata, además de precarizar el trabajo de los artistas, que malvenden sus derechos de propiedad intelectual por una limosna.

¿Creéis que la gente que compra estas obras de arte se preocupa por saber quiénes son sus autores? ¿Consideráis que a las empresas que venden estas obras de arte les importan las carreras profesionales de los artistas a los que compran estas imágenes? Es difícil creer que sí cuando el atractivo que tienen estas obras es que son decorativas y que son baratas.

Cierto es que hay un interés artístico en el comprador de estas obras, pero no puedo por menos que considerar un acto de prostitución del arte a la venta de obras en masa sin llegar a profundizar en la relación personal entre artista, vendedor y coleccionista de arte. Resulta algo despersonalizado y desprovisto del valor sentimental que tiene el arte original en esencia.

Como conclusión cabe decir que la prostitución del arte siempre va a existir porque es una forma de vida y porque reporta ingresos rápidos y fáciles de conseguir, pero hemos de reflexionar si ha de ser tan extendida o si debería reducirse en favor del coleccionismo de arte original dentro de la cultura de coleccionismo en el mundo. Está en nuestra mano equilibrar la balanza si empezamos a dar más valor a la calidad que al precio.

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