OPINIÓN

La obligación de donar

Posted by Sara Sanz Aldea

Si eres artista visual y decides exponer obra en un espacio público, seguramente llegues a leer en algún reglamento local la obligación de donar una obra a la Administración una vez finalice tu exposición.

De primeras parece un contrasentido que se llame obligación a una donación que en principio está concebida para que tenga vocación altruista y voluntaria, pero que sin embargo se trata de una cláusula eliminatoria o sine qua non en el proceso de selección de artistas, de manera que esta donación se acepta cuando se envía a la Administración la solicitud de asignación temporal del uso del espacio expositivo y no admite discusión más que en sede gubernamental.

Es algo parecido a la apertura de una cuenta en una red social, que justifica su gratuidad en la contraprestación que supone para la empresa prestadora del servicio de comunicación recibir la cesión sin coste alguno de los datos personales de los usuarios para acrecentar su patrimonio vendiéndolos a los anunciantes.

En este caso esta obligación que pesa sobre el artista está justificada en la visibilidad de la obra que proporciona la Administración propietaria del espacio expositivo y en el compromiso de incorporarla a una colección que sea difundida por el ente público y que sea objeto de estudio por historiadores del arte. El resquicio de libertad del artista está en elegir la obra que se acepta donar a la Administración, con la garantía de formalizar la donación en documento público.

Al margen de entrar en la consideración de si se trata de una transacción abusiva o no, parece importante destacar que no se clarifican los derechos del artista sobre la obra donada una vez formalizada la donación, puesto que aunque la obra cambie de propietario, la autoría sigue siendo del artista donante, que debería poder ejercer derechos de propiedad intelectual en el tráfico jurídico o al menos recibir información sobre el iter de la obra donada.

De hecho, en países como Reino Unido la Administración se compromete a comprar una de las obras expuestas en sus instalaciones, puesto que se entiende que la contraprestación que ha de recibir el artista por su trabajo ha de ser económica y no una mera ayuda en especie, como puede ser la publicitaria.

Diferentes condiciones jurídicas con distintos resultados. Reino Unido es uno de los países con mayor número de coleccionistas de arte del mundo y con mayor porcentaje de turistas cosmopolitas con interés en la cultura.

¿La donación ha de ser una obligación o más bien una devoción?

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