La lógica de la injusticia

Muchos os preguntaréis por qué nadie quiere exponer o poner a la venta obras de artistas emergentes, si los artistas más populares empezaron siendo unos completos desconocidos. Y seguramente a muchos os parezca una verdadera

Muchos os preguntaréis por qué nadie quiere exponer o poner a la venta obras de artistas emergentes, si los artistas más populares empezaron siendo unos completos desconocidos. Y seguramente a muchos os parezca una verdadera injusticia que se discrimine con tanta indiferencia a unos pobres artistas que también tienen derecho a vivir del arte.

Pues bien, lo cierto es que esta desigualdad de trato obedece a la pura lógica mercantil cortoplacista y utilitarista, en virtud de la cual hay que concentrar la atención inmediata en quien ya vende mucho para que venda más, y si se trata de un artista fallecido, tanto mejor, porque al no poder aumentar el número de obras, las que existen en el mercado se revalorizarán con el paso del tiempo cada vez más, para beneficio de herederos e inversores.

Apostar por un artista emergente requiere una visión a largo plazo y una inversión con el riesgo de no retorno que nadie en su sano juicio estaría dispuesto a hacer porque resulta totalmente antieconómico. Pero esta diferencia de tratamiento no solo deriva de una lógica económica, sino también de una lógica política y social.

Según la ideología política, se ha de respaldar lo que ya goza de apoyo popular, como son las obras de los artistas consagrados, porque en ello reside la legitimidad democrática de la mayoría.

Además, según la dinámica social, lo que está de moda es lo que más atención recibe y lo que más se consume y las tendencias se crean por quien más invierte en publicidad y más poder de convocatoria tiene. En verdad, ni siquiera los propios artistas emergentes apoyan a otros artistas como ellos, porque están centrados en buscar el respaldo de los grandes en un mercado altamente competitivo.

Por eso, se puede decir que la injusticia siempre tiene lógica, aunque la lógica no siempre sea justa.

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