CULTURA

Erico Navazo, decorador del interior de las Cortes de Castilla y León

Posted by Sara Sanz Aldea

Las Cortes de Castilla y León son el órgano legislativo de Castilla y León y desde su sede en Valladolid representan a los ciudadanos castellanos y leoneses.

Este foro de diálogo plural se aloja en un edificio emblemático y funcional de casi 30.000 metros cuadrados, que se ha convertido en uno de los símbolos de la Comunidad.

La respuesta arquitectónica, que fue concebida por los arquitectos Leopoldo Cortejoso García y Juan Antonio Coronado Sierra y realizada por Fomento de Construcciones y Contratas y Construcciones y Obras Llorente entre 2004-2007, se compone de un Hemiciclo concebido como una caja transparente, singular y diferenciada del resto, que apoya su volumen sobre un basamento constituido por dos grandes prismas horizontales de hormigón blanco.

Uno de ellos contiene los espacios nobles, de carácter representativo, como son las salas de comisiones y de ponencias, el salón de recepciones y la biblioteca, además de diversas salas de reuniones y áreas de trabajo de autoridades. El segundo de estos volúmenes se compartimenta en su interior de forma muy flexible y se prolonga en altura, convirtiéndose en un sólido trasparente, cerrado con un muro cortina de vidrio, donde se desarrolla la tarea administrativa propia de las Cortes y se distribuyen los espacios de labor y gestión que requiere la actividad de los grupos parlamentarios.

Los espacios interiores más representativos del edificio, diseñados por Erico Navazo, cuentan en sus acabados con diversos materiales nobles, que en su mayoría podemos encontrar en edificios singulares representativos de la arquitectura de Castilla y León. Detrás de esa piel palpitan las complejas instalaciones que sirven al edificio como si se tratara de un organismo vivo, concebidas y calculadas bajo estrictos parámetros de sostenibilidad y raciocinio energético.

Decoración del interior de las Cortes de Castilla y León por Erico Navazo

Pero es el tratamiento de la luz, que incide en el interior de forma tanto directa como cenital, lo que más sorprende al recorrer los espacios, pues se utiliza como si constituyera un elemento material más; es la luz quien tiene la misión de articular los volúmenes, contribuyendo a valorar los diferentes espacios y a facilitar la lectura del conjunto.

Además, el diseño del edificio abunda en la disposición de espacios públicos interiores abiertos a la cultura, que permiten la celebración de exposiciones, conferencias y cuantos actos tienen que ver con la puesta en valor de las señas de identidad de Castilla y León.

Hacia el exterior, al caer la noche, la larga fachada de su basamento se transforma en una pantalla de proyección que establece un diálogo con la ciudad, mostrando imágenes de artistas destacados, iconos de conmemoraciones que son importantes para nuestra Comunidad o visiones de la vida cotidiana en Castilla y León.

En definitiva, nos encontramos ante un edificio de elevada calidad, que permite en su interior el desarrollo del más noble de los usos, que funciona como una máquina moderna bien sincronizada y que se superpone a la trama urbana manifestando un protagonismo evidente, pero integrado y carente de estridencias.

En esta ocasión, la arquitectura vuelve a constituir esa «forma de música hecha piedra» a la que se han referido tantos literatos cuando alguna vez se han conmovido ante su pura contemplación.

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