OPINIÓN

El Club de los mecenas muertos

Posted by Sara Sanz Aldea

Seguramente todos habréis visto la película “El club de los poetas muertos”, ese clásico en el que un grupo de alumnos descubre la importancia de perseguir los sueños gracias a un profesor que despierta sus mentes con métodos poco convencionales.

Esa es la importancia que tiene la figura de un mecenas y de ahí la comparativa. Un mecenas no solo financia la actividad artística por prestigio o para pagar menos al fisco, sino que ante todo permite a los artistas soñar y ver materializados sus sueños a través de la expresión artística.

Y amigos míos, a pesar de vivir en un siglo dícese avanzado, en un país desarrollado, en medio del Estado de Bienestar, no puedo dejar de tener la sensación de que este club ha pasado a la historia, porque todos los buenos mecenas están muertos.

Hoy la mayor parte de artistas no viven de la venta de obras de arte, sino que son otros oficios los que pagan sus facturas. Y es paradójico porque ha habido avances notables en la igualdad entre hombres y mujeres, pero sin embargo y al mismo tiempo, se ha acentuado la brecha entre la igualdad de renta y de empleo en el sector del arte.

Cada vez se habla más de la compra pública de obras de arte (transacciones comerciales) o de las subvenciones públicas (ayudas económicas) o de los premios públicos (actividad de fomento) y menos de las contrataciones privadas. Nos alejamos cada vez más de la figura del acuerdo entre dos partes para crear arte, del instrumento que da lugar a un servicio profesional, y además lo hacemos en un país como España con una de las mayores tasas de desempleo del continente europeo.

¿Es para llevarse las manos a la cabeza? Yo creo que sí, porque una vida sin arte es una vida vacía, sin color, sin vida, y un país sin artistas, es un lugar triste, sin imaginación, sin sentido. Hagamos que el club de los mecenas muertos sea el club de los mecenas vivos.

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