CULTURA

Coleccionismo privado abierto al público

Posted by Sara Sanz Aldea

Desde que comencé la Colección The Biombo en 2016 inconscientemente y en 2019 conscientemente, he ido aumentando mi consciencia sobre la importancia que tiene para el sector del arte la creación y enriquecimiento de las colecciones de obras de arte.

Grandes instituciones públicas como el Parlamento de la Unión Europea, el Banco de España o la Administración General del Estado disponen de magníficas colecciones públicas, y grandes coleccionistas de arte, como Carmen Cervera, Alicia Koplowitz o Antoni Vila Casas, disponen de colecciones privadas que despiertan gran admiración.

Estas colecciones de obras de arte atesoran un gran valor y abastecen muchos Museos, hasta el punto de llegar a ser las únicas que se exhiben en ellos, consiguiendo de esta forma el privilegio exclusivo de hacerse visible a un público que espera entusiasmado poder contemplarlas de cerca.

La RAE define colección como “conjunto ordenado de cosas, por lo común de una misma clase y reunidas por su especial interés o valor”.

En el caso de la Colección The Biombo, ésta se ordena cronológicamente, al incorporarse sistemáticamente cada año una obra nueva de un artista diferente; todas son obras de arte y se reúnen por el especial interés y valor que tiene ser partícipe del despliegue creativo de la diversidad artística en torno al mismo concepto: qué sugiere el biombo como musa de inspiración.

El Biombo de Miguel Vallinas se incorpora a la Colección The Biombo

Hace años los fondos de las colecciones privadas eran desconocidos por el gran público, eclipsadas por el poder institucional. Sin embargo, con el auge de las colecciones corporativas, desde fundaciones hasta corporaciones empresariales, su presencia en el mercado del arte es cada vez más notoria a través de exposiciones, ferias de arte y la adhesión a patronatos de museos.

Hoy las colecciones privadas de arte están cada vez más abiertas al público, favoreciendo la formación de la sensibilidad hacia el arte; y el valor añadido que tienen es la exclusividad, ya que no es posible encontrar dos colecciones iguales, aunque reúnan piezas del mismo artista o pertenezcan al mismo marco temporal. Cada una de las colecciones es el reflejo del propio coleccionista, de la personalidad y de su discurso público.

La pasión por el arte y por querer respaldar una creación que encierra intelectualidad, espiritualidad y solidaridad es el principal motor de las grandes colecciones de arte. ¿Tú también tienes la tuya?

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